domingo, 16 de diciembre de 2012

R-22 o cómo hacerte rico saltándote toda ley ambiental


Hace poco saltaba la noticia, en España se está comercializando de manera fraudulenta con el llamado gas R-22. Al margen del lenguaje utilizado en el vídeo, no recordaba ningún gas con este nombre, así que me dispuse a investigar y ¡por todos los moles!, aquí había mucha química y el resultado de todas las lecturas es esta entrada. Espero que os guste.



¿Qué es el R-22? El R-22 es un compuesto perteneciente a la familia de los hidroclorofluorocarbonos (HCFCs), muy parecida químicamente a los famosos clorofluorocarbonos (CFCs), esos que se hicieron tan famosos en los años 80 por ser capaces de destruir la capa de ozono. Concretamente, el R-22 es la abreviatura que se utiliza para designar al clorodifluorometanoCHClF2.



Clorodifluormetano o R22
El R-22, al igual que otros HCFCs, también es capaz de destruir la capa de ozono de la estratosfera. En el ozono, que es una forma alotrópica del oxígeno, existen tres átomos de oxígeno y las moléculas que lo constituyen son capaces de absorber las radiaciones de más corta longitud de onda, muy energéticas y por tanto incompatibles con la vida en la Tierra.
Ozono, O3 (Wikipedia)

El ozono se forma en las capas altas de la atmósfera por efecto de la radiación solar de longitud de onda en torno a los 240 nm [0]:

                                          O2 + luz → 2O.
                                          O.O2 →  O3

En 1985 se detectó el llamado agujero de la capa de ozono, la desaparición de ozono de esa elevada capa de la atmósfera. Aunque no se pueden despreciar los procesos naturales que destruyen ozono[1], la especie humana es la principal responsable de los déficits de esta sustancia encontrados en los últimos años. 
El agujero de la capa de ozono

Uno de los principales inculpados en este proceso de destrucción de ozono fueron los ya mencionados CFCs. Después de la II Guerra Mundial, estos compuestos fueron ampliamente utilizados debido a sus interesantes propiedades. Muchos de ellos poseen puntos de ebullición muy bajos y además tienen interesantes propiedades térmicas, lo que supuso su aparición en los sistemas de refrigeración. Además, la mayoría de ellos son estables, lo que supone una baja toxicidad y que no sean inflamables. También es destacable su elevada volatilidad, lo que sugirió su uso en la fabricación de todo tipo de espumas o como propelentes

Estas propiedades, que parecen tan ventajosas, suponen una verdadera tortura cuando comienzan a ascender. Para empezar, su inercia química combinada con su volatilidad les permite ascender a las capas altas de la atmósfera y residir durante muchos años allí. Si llegan hasta la estratosfera, donde la densidad de gases capaces de absorber radiación energética es muy baja, pueden liberar cloro en forma de radical, Cl., una especie química muy reactiva. Y una de las víctimas de la voracidad del cloro radical es nuestro amigo el ozono, que es capaz de catalizar la reacción [2]:

2O3 → 3O2

Esto implica que un sólo radical cloro es capaz de muchísimas moléculas de ozono lo que constituye un verdadero desastre ambiental y hay documentados cantidad de efectos perniciosos sobre los seres vivos derivados de la disminución en la concentración local de ozono.

Para atajar el problema, la comunidad internacional decidió regular el uso y fabricación de CFCs. En 1987 un total de 197 países firmaron el Protocolo de Montreal, que proponía la sustitución de los CFCs por sustancias que no tuviesen demostrado impacto sobre la capa de ozono. Sin embargo, aquel tratado no establecía ningún acuerdo para la  paulatina sustitución de los HCFCs - como nuestro protagonista, el R22 -. Aunque el R22 no tiene una tasa de destrucción de ozono tan elevada como los CFCs, resulta que es un gas que contribuye notablemente al aumento del efecto invernadero. De hecho, el R22 contribuye 1810 veces más que el dióxido de carbono al aumento del efecto invernadero [3] por su elevada capacidad de absorción en el espectro infrarrojo, así que en revisiones posteriores del Protocolo de Montreal se incluyó el clorodifluorometano como gas a sustituir. Esos acuerdos sobre el uso de HCFCs se plasmaron en España mediante el RD 795/2010, que regula el uso del R22 y exige su sustitución en instalaciones refrigeradoras, especialmente en buques de pesca. Claro, la regeneración de estas instalaciones exige mucha "pasta" y, además, los gases que se proponen como alternativas al R22 son, también, más caros que el protagonista de esta entrada. 


El problema es que no todos los países acatan el Protocolo de Montreal y siguen fabricando y utilizando  el R22. Los pillines de la noticia que encabeza esta entrada compraban el gas R22 en esos países y lo comercializaban en España a barcos no autorizados para su uso; el resultado, una facturación de 4 millones de euros y una capa de ozono ligeramente más pobre. 



Esta entrada participa en el XX Carnaval de la Química organizado por @bioamara y alojado en su blog, la Ciencia de Amara.


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[0] Si quieres revisar la química de la atmósfera, te recomiendo Química Física del ambiente y de los procesos medioambientales, de J.E. Figueruelo y M.M. Dávila
[1] Por efecto de la radiación o de radicales libres, especialmente HO.
[2] Además, hay que considerar todos los productos derivados de este proceso y de las reacciones con otros radicales presentes en esta capa de la atmósfera.oa.upm.es/579/1/JOSE_LUIS_VAZQUEZ_DOLS.pdf

4 comentarios:

Jordiet dijo...

Muy acertado el artículo, justo ayer daban la noticia de esto como dices. Lo que me pregunto es, ¿no sería esto un "secreto" conocido por todos y nadie se atrevía a destapar la caja de los truenos por seguir en el negocio?

Cada vez que hay una redada de este estilo me imagino la situación de un negocio fraudulento que todos hacen hasta que le tocan las narices a quien no deben y da un puñetazo encima de la mesa, no por proteger el medio ambiente sino por intereses privados. Muy triste. Personalmente les administraría una bombona de R-22 vía rectal.

Luis dijo...

Ya, ¿pero qué hacemos con el conjunto "pillín"-R22? ¿será legal su manipulación? :O

Ununcuadio Uuq dijo...

jeje, aquí descubro esa maldita costumbre de encontrar química por todos lados... jaja. Muy interesante!

Luis dijo...

Es que ¡todo es química!

Gracias por comentar, Uuq.

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