sábado, 30 de marzo de 2013

Contaminación de interiores

Cuando se habla de contaminación solemos pensar en la polución generada por la emisión a la atmósfera de gases como el dióxido de carbono, clorofluorocarbonos o anhídrido sulfuroso. Sin embargo, la mayoría de nosotros pasamos más tiempo en espacios cerrados: en casa, en el coche, en el bar, en la oficina, ... y muy poco se habla de la denominada contaminación de interiores. Resulta curioso que, además, algunos de los contaminantes atmosféricos más demonizados se presenten en mayor concentración en nuestros hogares o centros de trabajo que en el exterior. 


Como puedes ver en la siguiente tabla, agentes de contaminación de los espacios interiores hay muchos. Además, sus efectos adversos sobre la salud dependen de muchos parámetros (edad, sexo, ...), por eso la OMS se ha encargado de la evaluación de esos efectos desde los años '80 del pasado siglo y de la elaboración de guías que permitan conocer y difundir dichos efectos. Esta entrada sólo pretende ser una breve introducción a algunos de esos contaminantes y que quede muy claro que entre mis objetivos no se encuentra alarmar, sino informar



A continuación, puedes leer algunas conclusiones sobre los estudios que se han llevado a cabo sobre algunos de los contaminantes que para la OMS han acumulado evidencia científica acerca sus efectos negativos sobre la salud humana.

Monóxido de carbono

El monóxido de carbono, CO, es un gas incoloro, inodoro e insípido que procede de combustiones incompletas. Por ello, su origen se centra en las estufas de combustibles fósiles, en la cocina y en la quema del tabaco. 
El gran peligro de este gas radica en su invisibilidad a los sentidos, por lo que se le conoce como el asesino silencioso, ya que compite con el oxígeno por la hemoglobina produciendo asfixia. 

Formaldehído

Es un compuesto orgánico de fórmula H2CO, muy volátil y explosivo. Es muy reactivo, lo que hace que la evaluación de sus efectos sean más difíciles de estudiar, ya que es el punto de partida de numerosas reacciones en las que aparecen otros compuestos orgánicos volátiles. 

Formaldehído


Su origen es muy variado (ver tabla) y la vía de exposición más habitual es la respiratoria. La concentración de formaldehído a la que estamos expuestos también es muy variable, ya que depende de la antigüedad de construcción, de la ventilación del lugar y de los ciclos naturales (día/noche y estación).
Una vez inhalado y debido a su elevada solubilidad en agua, es rápidamente absorbido por las vías respiratorias y por el tracto gastrointestinal, donde es metabolizado gracias a la acción de las aldehído deshidrogenasas. Es capaz de reaccionar también con otras biomoléculas como aminas, alcoholes o con el ADN. Sus efectos están asociados con algunos cánceres, aunque no son los únicos que se deben considerar, ya que es un potente irritante de las vías respiratorias.

Radón

Se trata de un gas noble que procede de la desintegración del radio que se encuentra en las rocas o en los materiales de construcción de los edificios. Su principal vía de entrada a los interiores es la de grietas en el suelo y paredes.



Los peligros de la inhalación de radón se centran en sus productos de decaimiento nuclear y en la radiación alfa emitida en estos procesos.

Radiactividad del Radón-222

La principal consecuencia de la inhalación de radón es el cáncer de pulmón.

Compuestos orgánicos volátiles

Dentro de esta amplia categoría de sustancias encontramos todo tipo de hidrocarburos, compuestos carbonílicos, alcoholes, ácidos, etc.

Un ejemplo de este tipo de compuestos lo constituye el benceno, cuya exposición crónica puede producir enfermedades como anemia, leucemia o cáncer.

Representaciones del benceno
Partículas

Son fragmentos sólidos muy heterogéneos en cuanto a su composición (pueden ser pequeños granos de polen, restos de combustión, material de construcción, etc.) y en cuanto a tamaño. Las partículas más peligrosas son las de tamaños inferiores a 0,5 micrómetros, debido a dos motivos:

- Las partículas más pequeñas poseen una velocidad de sedimentación menor, con lo que resulta más probable inhalarlas. 
- Las partículas más pequeñas son más difícilmente expulsables por las vías respiratorias, llegan a alcanzar a los alveólos, su tiempo de residencia en ellos es bastante grande, con lo que sus efectos sobre la salud también son más importantes.


Para controlar la concentración de los contaminantes en los espacios cerrados, se pueden seguir estos consejos establecidos por la OMS:
  • Los edificios deben poseer una ventilación eficiente y abundante.
  • Se deben seleccionar los materiales de construcción para minimizar la concentración de compuestos orgánicos volátiles, asbestos, ...
  • Los dispositivos de combustión deben contar con un sistema de ventilación de los humos adecuado para que los gases procedentes de la combustión se liberen al exterior del edificio.
  • Evitar en lo posible el exceso de humedad para controlar la contaminación biológica.
  • Los sistemas de aire acondicionado tienen que tener instalados filtros de partículas, así como evitar el crecimiento microbiológico en ellos.
  • Se debe sellar herméticamente toda grieta susceptible de ser capaz de migrar argón.
  • Para minimizar el número de partículas en los ambientes interiores, es necesario emplear materiales que liberen bajas cargas de partículas, así como mantener estos lugares limpios. La limpieza siempre se hará en horarios en los que la ocupación del lugar sea la mínima posible.
  • Se deben evitar los productos y materiales que contengan asbestos. 
  • Las administraciones deben prohibir fumar en los lugares cerrados y asegurar el cumplimiento de esta prohibición.
Fuentes:

J. E. Figueruelo, M. M. Dávila: Química Física del ambiente y de los procesos atmosféricos. Editorial Reverté, 2004.

Página web de la Organización Mundial de la Salud: http://www.who.int/es/

Página web de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos: http://www.epa.gov/

http://en.wikipedia.org/wiki/Indoor_air_quality

WHO guidelines for indoor air quality: selected pollutants

Guías para la calidad del aire de la OMS (traducción del Centro Panamericano de Ingeniería Sanitaria y Ciencias del Ambiente

Esta entrada participa en el XXIII Carnaval de la Química alojado en el blog molesybits.

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