viernes, 15 de marzo de 2013

Química fallera: los monumentos falleros


Química fallera

El otro día en molesybits inauguramos hablando de petardos la serie "Química fallera" con el objetivo de ilustrar los fundamentos químicos más elementales sobre la fiesta valenciana. Este nuevo capítulo de la serie se dedica a los monumentos falleros, desde su diseño hasta su posterior quema durante la noche de San José, el 19 de marzo.

Quedan ya muy lejos los tiempos en los que las fallas se construían con restos de muebles y enseres viejos. Hoy, la construcción de fallas es una tarea profesionalizada en la que confluyen arte, técnica e intereses de todo tipo. Durante muchos años, los artistas falleros han construido sus monumentos con cartón-piedra y escayola, pero de un tiempo a esta parte se emplea el poliestireno expandido (corcho blanco) como materia prima de las fallas. En el siguiente vídeo puedes ver cómo se construye un monumento fallero.





Como ves, las etapas por las que pasa la construcción de la falla son el diseño artístico, el tratamiento informático, el corte, el montaje y el acabado. La última fase es la plantà, uno de los actos de estas fiestas más esperado y que supone el alzado y exposición pública del monumento definitivo, algo que suele constituir una verdadera obra de ingeniería  y que reta a la estática de fuerzas.

Pero dejemos el folclore a un lado y centrémonos en la Química. Ya he contado que las fallas de hoy día se construyen a base de poliestireno expandido, un tipo de polímero. Un polímero es una macromolécula construida a partir de unidades más pequeñas que se conocen como monómeros. El estireno es una molécula formada por un anillo de benceno (C6H5-) y un grupo vinilo ( - CH = CH2) que en las condiciones adecuadas se transforma en poliestireno.


Las propiedades del poliestireno dependen en gran medida del método de síntesis seguido y del grado de polimerización alcanzado, esto es, el número de unidades de estireno que constituyen el polímero (la "n" de la figura). El poliestireno es un material muy presente en nuestra sociedad y  sus usos son muy variados: juguetes, aislantes, ropa, ...

Tras la reacción de polimerización de la figura, el poliestireno se obtiene en forma de perlas, pequeñas esferas de diámetro variable (de entre 0,2 y 3 milímetros).  A este poliestireno se le añade un agente expansivo, que suele ser pentano ( C5H12  ) y tras un proceso con vapor de agua caliente se obtienen los bloques de poliestireno expandido como los de la imagen de aquí abajo.


El resultado es un material muy poco denso debido a que en las perlas de poliestireno expandido queda atrapado bastante aire como resultado del proceso de obtención.


Hay bastantes ventajas que han ayudado a que el poliestireno expandido sustituya al cartón-piedra en la fabricación de las fallas. En primer lugar, este material posee la resistencia y la flexibilidad adecuadas para el corte y moldeo de los bloques. Además, con un coating (recubrimiento) adecuado resiste bastante bien el agua (las fallas están expuestas a las adversidades metereológicas) y no prende con la facilidad que lo hace el cartón. Tampoco constituye ningún sustrato para ningún microorganismo.

Sigamos. ¿Cuál es el objetivo de un momento fallero? Pues es tan obvio para los valencianos como desconcertante para los foráneos: ser quemada durante la cremà. Para que veas como se quema una falla realizada con poliestireno expandido te dejo este vídeo.



El poliestireno expandido es una sustancia inflamable que al quemarse se comporta de un modo similar al de otros hidrocarburos. Los productos emitidos durante la combustión son
básicamente monóxido de carbono y estireno. Por efecto de las elevadas temperaturas que se alcanzan durante la cremà, el estireno se sigue descomponiendo en óxidos de carbono y hollín, lo que le da a la cremà un aspecto más sucio, con  ese humo tan negro. Además, el poliestireno expandido se reblandece en torno a los 100ºC, de ahí que la quema de las fallas construidas con este material sea tan característica, con esas gotas de material ardiendo que caen desde las partes más elevadas del monumento.

Esta forma de arder que tiene el poliestireno expandido ha generado bastante polémica sobre la salubridad del uso de este material para la construcción de fallas. Muchos aseguran que las fallas de los últimos años "contaminan" mucho más que las viejas fallas de cartón-piedra, pero esta afirmación no está del todo clara.
Por un lado, es cierto que la combustión del poliestireno expandido libera muchas partículas y estireno, lo que supone un importante peligro para la salud. También cabe señalar que la quema de estos monumentos es bastante irregular e impredecible, lo que puede originar accidentes a causa del viento que traslada los fragmentos ardiendo.
Sin embargo, hay que admitir que la combustión del cartón y de la madera produce más cantidad de  monóxido de carbono, uno de los principales agentes contaminantes de la atmósfera.

Puede que la quema de poliestireno expandida sea "menos" agresiva para el medio, pero la única crítica a este material no proviene de este punto. Se ha señalado también que en la construcción de fallas se desperdicia mucho poliestireno expandido y, aunque los fabricantes de este polímero aseguran lo contrario, el reciclaje de la cantidad desechada no es sencillo.  Siguiendo esta vía, el Istituto AIDO ha desarrollado una técnica mediante impresora 3D que reduce la cantidad desechada de poliestireno expandido hasta en un 20%.

Sea como sea, la polémica está servida ...

Esta entrada participa en el XXIII Carnaval de la Química alojado en el blog molesybits.

2 comentarios:

Ismael Díaz dijo...

¡Cuánto me encanta esta serie de la Química Fallera! Además de curioso, divertido. Mis enhorabuenas :)

Luis dijo...

Muchas gracias, Ismael. Espero publicar pronto otra entrada dedicada a este tema.

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