viernes, 26 de julio de 2013

No más ubuntu, por favor


He sido usuario de Ubuntu durante aproximadamente cinco años y, tras mucho pensarlo, he migrado mis equipos informáticos y he abandonado el sistema operativo de Canonical. ¿Por qué? Aquí van mis razones para abandonar Ubuntu:

1. Me he cansado de tener que actualizar la versión del sistema operativo cada seis meses. No es que sea del todo una mala idea actualizaciones completas tan cercanas en el tiempo (aunque tampoco lo creo necesario), pero el actualizar tu versión de Ubuntu solía dar problemas y era mejor formatear la partición y volver a instalarlo todo. Claro, después de configurar el equipo (aplicaciones, preferencias, ¡java!, ...) tirar todo ese esfuerzo a la basura después de seis meses me parece un derroche de tiempo que ni quiero ni puedo permitirme.


¿Estás preparado? No he traído apenas novedades, pero te prometo horas y horas de "diversión" mientras reconfiguras tu equipo. ¡Suerte y paciencia!


2. A partir de la versión 11.10 desaparece Synaptic de Ubuntu. Los usuarios de ubuntu teníamos muy claro que Canonical apostaba por su Centro de Software, pero a mí no me conmovía mucho la idea porque me recordaba a la App Store (con su publicidad y esas cosas) y me parecía que se reducía la libertad de emplear el software que a mí me diese la gana. Convivía con él, pero no me molestaba. 

Hola, soy la App Store de Canonical pero me llamo Centro de Software de Ubuntu

Sin embargo, al desaparecer el Synaptic, cada vez que instalaba Ubuntu en algún equipo estaba forzado a instalar ese gestor de paquetes y, aunque sólo fuese una línea de comandos, era un ítem más a marcar en la "to-do list" después de instalar Ubuntu. 

3. Unity, maldita Unity. Yo estaba muy feliz con mi Ubuntu y Gnome como interfaz de escritorio, hasta que en la versión de abril de 2011 nos obligan a usar la nueva y flamante interfaz desarrollada por Canonical, Unity

Jooooooo, quiero ser un Mac!!

Unity resultaba muy vistosa, muy aparente, pero su funcionalidad tendía a cero a medida que trabajabas en el nuevo escritorio: ventanas demasiado grandes, muy difícil de configurar, ... Por no hablar de lo mal que funcionaba en equipos modestos en el apartado gráfico. 

Unity, todo son risas hasta que quieres cambiarlo

En las últimas actualizaciones que he realizado de Ubuntu, lo he tenido claro: nada más finalizar el proceso he instalado Gnome, que es lo que a mí me gusta. Ooooootra cosa más que hacer cada vez que actualizas. 

4. Lo peor de todo es que Ubuntu se ha vuelto inestable, cada dos por tres estás cerrando cuadros de diálogo que te informan de errores que parecen aleatorios que, a lo "Windows style", te invitan a reiniciar el ordenador. Creo que en los últimos meses he utilizado más el comando xkill que en todas mis vidas anteriores, algo que supone un verdadero fastidio.

¿A que soy molón?
Otro problema demasiado frecuente es el inicio de sesión fallido, algo que te obligaba a arreglarlo mediante terminal o a reiniciar directamente. A veces, el apagado del ordenador también era demasiado largo. En suma, demasiadas pérdidas de tiempo y de serenidad.

5. La juerga ya ha llegado a su límite con el escaso respeto por la privacidad de los usuarios que ha demostrado Canonical en su última versión de Ubuntu. Ahora, mientras realizas búsquedas en tu ordenador, Amazon te sirve publicidad relacionada con ellas.

Y ahora, mientras buscas, Amazon te sirve unos consejitos. Que los disfutes ...
Canonical, siempre ayudando. (Fuente)

Estos puntos unidos a las últimas noticias que he podido leer sobre las intenciones de Ubuntu han hecho que finalmente tome la decisión de abandonar el sistema operativo de las tres úes. Entiendo que Canonical, por fin, ha encontrado el tipo de usuario que le puede hacer "coger cacho" en el mercado informático - no olvidemos que se trata de una empresa -  y ha decidido prescindir del usuario de GNU/Linux. Pero, para mí y otros, ¿qué sentido tiene utilizar un sistema operativo bajo el cual ya no estamos cómodos? ¿es útil instalar un sistema operativo del que tienes que cambiar un montón de cosas? Las respuestas son evidentes: no.  Lo mejor de todo es que hasta hace poco pensaba que me estaba volviendo un "talibán" del software libre, pero no, un vistazo por la red permite darte cuenta de que existen muchos otros usuarios que están abandonando el barco de ubuntu por motivos que tienen que ver con la productividad o la sencillez. Un ejemplo lo tenéis aquí, otro que se marcha a Debian.

Y digo otro porque yo también he migrado a Debian. Soy de los que piensan que el sistema operativo es el medio, no el fin, y en Debian he vuelto a encontrar lo mismo que vi en Ubuntu hace cinco años: estabilidad, sencillez, transparencia y libertad. Espero que esto no cambie.


No obstante, es necesario que agradezca a Canonical todos los esfuerzos que han realizado por la promoción del software libre. Gracias a su sistema operativo empecé a conocer la libertad informática partiendo prácticamente de cero. Ah, por cierto, también quería darle las gracias a Canonical por la severa guarrada que han hecho con Ubuntu One. Aunque el problema - es más fácil instalar Ubuntu One en Windows que en Debian, WTF??? - tiene solución, ya he encontrado alternativas para el almacenamiento en la nube. ;)

Adiós, ubuntu, adiós.

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